La frase llega en un evento sobre personas y tecnología (es decir, como siempre últimamente, “personas e IA” 😉).
En una mesa redonda, uno de los ponentes afirma: ‘si tu presentación es un resumen del PPT, la IA lo hará mejor y en menos tiempo’.
Boum! Bienvenido al 2026.
Nosotros cambiamos. Cambian nuestros equipos; cambian nuestros clientes; cambian las herramientas. Y definitivamente cambian las expectativas de quienes nos escuchan.
Y si todo eso ha cambiado, ha llegado el momento de revisar qué significa presentar, o incluso qué consideramos una buena presentación.
Durante bastante tiempo, las presentaciones en el entorno profesional estuvieron vinculadas a escenarios más o menos previsibles: una reunión presencial, una presentación comercial, una intervención ante un comité de dirección o una conferencia en un auditorio. No, tampoco es que antes presentásemos mejor, pero al menos los entornos eran más definidos.
Hoy la realidad es más compleja.
Presentamos proyectos en remoto.
Defendemos ideas ante equipos híbridos.
Trabajamos con personas que reciben más información que nunca.
La atención de nuestras audiencias es mucho más volátil
Y convivimos con herramientas de inteligencia artificial capaces de generar contenidos en cuestión de segundos.
Todo eso, por supuesto, sin contar con entornos cada vez más volátiles, dinámicos y si: poco predecibles. En este contexto, la verdadera ventaja competitiva ya no consiste únicamente en dar forma a unas diapositivas, o hablar con cierta soltura.
La diferencia la marcan otras capacidades.
conectar
simplificar
proporcionar contexto
aportar criterio, experiencia, punto de vista
generar confianza
adaptar el mensaje a cada situación
y hacerlo manteniendo la autenticidad
Como te explicaba al inicio, ‘si vas a resumir un PPT, la IA lo hará mejor y en menos tiempo’. Y además, de forma personalizada (que no olvidemos que cada vez nos conoce más…)
Precisamente por eso, la mayoría de los programas con los que trabajo hoy tienen poco que ver con la formación tradicional, (los famosos cursos de ‘presentaciones eficaces’, que quizá recordarás).
No me malinterpretes: las empresas siguen necesitando mejorar sus presentaciones, por supuesto. Y creo profundamente que son una herramienta inestimable en una organización. No obstante, también creo que presentar hoy es un poco más exigente. Y además, las organizaciones cada vez buscan formatos más flexibles, más prácticos y (por suerte) mejor integrados en el día a día de sus equipos.
Y eso es lo que, en realidad, ha marcado los cambios en mis talleres.
En mi porfolio continúan funcionando extraordinariamente bien los workshops presenciales y online centrados en comunicación, narrativa y presentaciones. Espacios donde, siempre a partir de la técnica teatral, la práctica ocupa el centro; donde diseñamos la propuesta mano a mano con la organización; y donde los participantes evolucionan de forma consistente, tanto en la parte de estructura como de puesta en escena.
Por otro lado, la tecnología está permitiendo algo que hace apenas unos años parecía difícil de imaginar: ofrecer experiencias de aprendizaje asíncronas que mantienen la personalización y el acompañamiento sin necesidad de coincidir en tiempo y espacio.
¿Se puede hacer un recorrido completamente online sobre comunicación en público? Si, se puede. Y además abre oportunidades muy interesantes para organizaciones que necesitan desarrollar habilidades de comunicación con mayor flexibilidad.
Y hay una tercera tendencia que cada vez cobra más sentido.
Las empresas buscan experiencias que ayuden a las personas a relacionarse mejor entre ellas. Y justo ahí encontramos la improvisación teatral.
Cuando se trabaja con equipos, la impro no consiste en actuar. Consiste en entrenar algunas de las capacidades más importantes para cualquier organización moderna: escucha activa, colaboración, creatividad, agilidad mental, y capacidad de reacción y adaptación. Una auténtica conexión con las personas, y un impulso a la confianza en un entorno lúdico y divertido.
La comunicación sigue siendo una habilidad esencial, pero la manera de desarrollarla y entrenarla está cambiando.
Y seguirá cambiando. Como tantas otras cosas en nuestro entorno.
Por eso creo que debemos evolucionar nuestra idea de presentar, y pensar en algo con mucho más sentido práctico para nuestra gente: ayudar a su desarrollo como profesionales capaces de adaptarse, conectar y comunicar con eficacia en cualquier contexto.
Ir mucho más allá de las formaciones sobre ‘presentaciones eficaces’. En un contexto más complejo y menos predecible, un workshop coherente sobre comunicación en público debería ayudar a nuestros equipos a:
dejar de obsesionarse con lo que quieren decir para centrarse en lo que la otra persona necesita escuchar
simplificar, reduciendo la complejidad
generar valor, y facilitar las decisiones
aportar credibilidad y criterio
generar una conexión más genuina con la audiencia
Porque las herramientas evolucionan. Los formatos evolucionan. Las personas y organizaciones evolucionan. Y nuestra manera de comunicar también debería hacerlo.
Porque si lo único que aportamos es algo que la IA puede hacer mejor, no aportamos. Y necesitamos que los profesionales aporten.
Porque las organizaciones necesitan las ideas, conclusiones, propuestas y puntos de vista de nuestros equipos.
Y es muy probable que hoy las presentaciones que realmente aportan sean más importantes que nunca.
Artículo de Fermí Casado.

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